Por José Miguel García García
Este año que termina morí, un mucho, un bastante, un demasiado… para volver a nacer después.
Aún sabiendo que perdí algo en el camino que no volverá jamás. Aún sabiendo que nació algo de las cenizas de aquel fuego, que aun esta por brotar. Solo tengo presente y seguro que los instantes que recorro aquí me ayudaron a que no me perdiera y muriera del todo.
Y dedicados a todos ellos y a mis amigos, los que siempre estuvieron, y a quienes de este mundo nuestro me conocen, a todos ellos, que me respetan, quieren, admiran y se sorprenden con lo que hago y con cada fotografía que acabo va dedicado este suspiro, convertido en huracán..
Deseando, a partir de ahora, encontrar un camino donde las curvas encierren tormentas en el cielo y no en el alma.
9 de junio, el día que todo pudo cambiar y, de hecho, en gran parte lo hizo, dándome otra oportunidad. (Foto 1, “Apocalíptica” - Sistema tormentoso severo, Puebla de Don Fadrique, provincia de Granada)
Y perseguí esa tormenta que descendía, desviándose de la trayectoria normal, propagándose hacia el este-sureste, y descubrí que mostraba belleza y escondía más aún, aunque peligrosa... (Foto 2, “el cielo inclinado” - al fondo, sobre las montañas, el “Mesociclon” y la “Wall clouds”, con amagos tornádicos, de una SP. Puebla de Don Fadrique).
Mientras iba en persecución de esa tormenta, me movía hacia la provincia de Murcia, atravesando los hermosos paisajes que dominan la zona entre la Puebla y Caravaca de la Cruz. De pronto el cielo cambió, y parecía que la inestabilidad y la tormenta se venían abajo. Nada más lejos de la realidad ya que, en un visto y no visto, se gestó un nuevo núcleo tormentoso al sur de mi posición y sobre mi misma cabeza. (Foto 3, “The end of road” - tomada desde la carretera que va de Puebla de Don Fadrique (Granada) a Caravaca de la Cruz (Murcia)).
Al pasar este núcleo severo que dejaba granizos de entre 3 y 5 cm, fuertes rachas de viento (posiblemente debidas a un reventón), y fuerte aparato eléctrico nube-tierra; desde su parte trasera se pudo comprobar lo que ya se intuía, una segunda tormenta con rotación y características de SP. En su borde inferior derecho, justo debajo de la columna nubosa, se gestan amagos tornádicos, destacando uno de ellos en forma de garfio, al que le faltó bien poco. (Foto 4 “tentáculos” - tomada desde el mismo lugar que la foto anterior)
22 de septiembre, saltamos de algo grande a algo inmenso, a toda una vida de espera para poder contemplarlo y vivirlo por primera vez. Tormenta supercelular, sobre el desierto de Tárnenas, en la provincia de Almería, lugar desde donde están tomadas las restantes fotografía de este reportaje. (Foto 5, “persiguiendo sueños")
A medida que iba avanzando por el desierto y me aproximaba, la tormenta ofrecía estampas más bellas y sugerentes. De bucólica belleza intimidatoria….(Foto 6, "rotation")
Hasta que delante de mi surgió la belleza más pura, en forma de anhelo y sueño de todo “Stormchaser”, un Tornado…primero se presentó tímido, pequeño y lejano… (Foto 7 "aguijón").
Después más hermoso y estilizado, en forma de tornado “wedge” o en cuña…(Foto 8 "wedge tornado").
Y se fue estirando, creciendo y saliendo a campo más abierto, transformándose en un maravilloso tornado tipo cuerda, entre las localidades de Sorbas y Lubrín.(Fotos 9 "wall cloud y tornado" y 10 "tornado tipo cuerda").